Es común que al finalizar un año e iniciar el siguiente se promueva un momento de reflexión y autoevaluación en miras a definir expectativas y la planeación del año que viene.
En mi caso particular tengo un par de años que no realizo ese ‘autobalance regenerativo’ al iniciar el nuevo año. Considero que es impráctico tener una ‘medición’ de mi persona en una ‘frecuencia anual’ como si fuera un mero asunto empresarial de tipo fiscal con un balance de ingresos-egresos-utilidad bruta. Como si acaso la vida fuera un sistema de universo que pudiera controlarse bajo ciertas formulas o coordenadas específicas que quizá resulten en una gráfica que indique la ‘progresión’ de nuestra vida .
Es decir, en cierto sentido me parece saludable que se pueda tener una reflexión de esta naturaleza por lo menos una vez al año, es mejor que nada, pero en mi experiencia personal es difícil tener los ‘hilos conductores’ de mi vida como si fuera una marioneta que requiera calibración y mantenimiento general de forma anual.
La Vida, Ay la Vida -como alguien más ha dicho-, es tan singular y tan cambiante que sería impreciso creer que con algunos ajustes anuales podamos llegar al recaudo esperado. Y menos si pensamos que la mayoría de los propósitos de fin de año que la gente realiza es una suerte de lista de buenas intenciones de tipo genérico: bajar de peso, pasar mas tiempo con la familia, realizar los proyectos personales, comer más saludablemente, etc, etc.
Sin duda que hay algunas variables que en algún modo podemos considerar rectoras en nuestra vidas como por ejemplo: nuestra relación con Dios si es que acaso la tenemos, nuestra relación de pareja o matrimonial, la relación con nuestros hijos, nuestra situación laboral, nuestra situación de salud. Pero aún en ello, puede resulta bastante impreciso definir un estándar de medidas apropiadas como si fuera preparar la leche para la toma del bebé.
Es lógico entender que en nuestra forma de cultura tengamos la tendencia a intentar medir la vida en partes proporcionales: la parte de Dios aquí, la parte familiar acá, la parte laboral allá, y esta es mi parte personal, como si la interacción con las otras partes de nuestra vida fuera definida como una gráfica tipo pastel que pueda evaluarse en un balance de resultados de tipo casi matemático, científico.
¿No será esta forma un tanto esquizoide de fragmentar las áreas de nuestra vida la misma causa de los desordenes que deseamos corregir? Pienso que es muy probable que sí.
Contrario a lo que pudieras pensar no voy a escribir a continuación el nuevo y último método para hacer de tu vida lo que tu deseas que sea. Creo que ese es parte del problema que nos aqueja en este tiempo. La mayoría de las veces la gente desea fórmulas hechas, estándares que funcionen para todos y puedan aplicarse ’sin receta’ para su vida sin complicaciones adicionales. No es de extrañar cuando observamos que el modelo socio-económico en el que vivimos nos coacciona hacia esa tendencia.
Me parece que esta mentalidad de tipo reduccionista ha impedido ver la interrelación o más bien la relación intrínseca que existe entre todas las áreas de nuestra personalidad, las que son tan indivisibles como los somos nosotros mismos en espíritu, alma y cuerpo. En cierta forma parece hasta posible que pudieramos mecanizar nuestros comportamientos y actitudes para provocar o lograr el resultado esperado. En todo ello, es posible que por tratar de vivir de acuerdo a ciertos parámetros y metas estandarizadas de vida hayamos olvidado lo más importante de todo, vivir, simplemente vivir.
Por otro lado, quien puede decir ahora, al tratar de hacer un balance de nuestra vida que efectos podrán tener las cosas que calificamos como ‘buenas’ de este año y las que calificamos como ‘malas’. Es razonable que pensemos que tener una nueva casa sea lo mejor del año, u obtener un ascenso, o que perder el empleo sea lo peor. Sin duda que aquello que incrementa nuestra comodidad física será evaluado como algo mejor y lo que lo decrece sea considerado lo peor. Si lo pensamos despacio veremos que es una expectativa bastante hedonista de la vida. Por otro lado tampoco quiero mover el péndulo ideológico hacia una mentalidad estoicista, martirizada , sino a que no vivamos sujetos a ellas, a ninguna de las dos.
Dios nos creo de una forma única y especial, y actúa en nosotros con las múltiples formas de su gracia que si lo pensamos quedamente es paradójico que tengamos la tendencia a simplificar y a reducir en parámetros tan primarios los aspectos más importantes de nuestra polifacética vida. Es evidente que al Intentar medir la vida en parámetros de tiempo tan amplios como un año, dejamos reducido al polvo aquellos abundantes aspectos cotidianos que en verdad son los que la nutren constantemente. Situaciones tan momentáneas que pueden llegar a ser olvidables en el lapso de un año, pero que, sin embargo, en su calidad y frecuencia cotidiana tienen un gran peso específico en nuestra impresión y percepción de nuestra felicidad y sufrimiento.
La progresión en la búsqueda de estándares de vida mejores -desde el punto de vista de nuestra comodidad- quiza no es despreciable, pero lo será en la medida que perdamos de vista aquello para lo cual deseamos lograrlo. En palabras mas prácticas, lo importante no es solamente hacia donde nos dirigimos, sino en que forma vamos caminando hacia allá.
Creo que lo más valioso de este trayecto temporal que llamamos vida no es si cumplimos metas o propósitos más altos o más bajos, sino que en cada uno de ellos podamos apreciar las múltiples formas en las que Dios se permite acompañarnos, una vida de relación con El que no depende de las posesiones o de las circunstancias, que es perennemente incondicional, para vivirla, de ser posible, en compañía de aquellos que amamos y nos aman. Y no solo de nosotros sino de vivirla también con aquellos que le necesitan en todas los aspectos que El siempre hace falta.









13 responses so far ↓
1 .-. Jessie .-. // Dec 24, 2009 at 7:39 pm
Estoy totalmente de acuerdo. Yo tampoco soy mi auto que necesita chequeo anual. Vamos día a dia, analizándonos, examinandonos y corrigiendo lo que se tenga que corregir en el momento.
Feliz Navidad!
2 Raimundo Baravaglio // Dec 24, 2009 at 7:57 pm
¡Qué grato me es encontrar este post !
Felicito tu argumento con todo mi corazón.
Hace años que no presto atención a esta “costumbre” que se ha ido acomodando al resto de los ritos que conforman hoy el entorno cristiano todo.
Sé que quizá no estemos de acuerdo en algunos puntos, pero en este ¡coincido plenamente! jaja
Lo mismo sucede con los mensajes de prosperidad y su alineación con la espiritualidad. De donde, si el cristiano no es prosperado, se considera que no ha llegado a cierto grado de espiritualidad esperable de él. Como si éste no quisiera vivir en la comodidad en que viven los que profesan haber alcanzado tales grados espirituales… jajaj
En este y en muchos otros puntos, a algunos líderes se les ha perdido el norte de lo que significa ser cristiano (realmente he perdido la cuenta -y no me he interesado mucho en contarlos- el Señor me ha llamado a otra cosa…)
Mensajes como el tuyo, juntos con otros que veo a veces al pasar en otros blogs colegas, me hacen sentir menos solo entre las “voces en el desierto” que siempre buscan ser silenciadas por la etiqueta.
Es tan sabio (y sano) tomar distancia de lo carnal, sin por ello perder de vista a las verdaderas víctimas. Manadas de ovejas que vagan como si no tuviesen pastor. Comiendo pastos extraños mientras confían en que su “vida espiritual”, rodeada de ritos, tradiciones y costumbres superficiales, les ha abierto el camino al cielo. Han olvidado que no sólo la puerta continua siendo estrecha, sino que todo el camino que nos guía hacia ella es angosto.
Que el Señor bendiga tu vida y tu familia en estos tiempos como en todos los demás.
(Casi caigo en el error de considerar estos días “festivos” como distintos al resto).
Raimundo.
3 Alejandro Vazquez // Dec 25, 2009 at 1:39 pm
Jessie, gracias por tu comentario. Gusto en saludarte por estos rumbos. Las mejores bendiciones en estas fiestas… Abrazos!
4 Isa // Dec 25, 2009 at 7:42 pm
Paso de nuevo por tu blog, mi estimado Alejandro, para desearte una feliz navidad y que puedas seguir gozando en este 2010, las bendiciones de nuestro Señor.
Lindo post.
Un fuerte abrazo fraterno.
5 Alejandro Vazquez // Dec 26, 2009 at 4:25 pm
Estimado Raimundo, un fuerte y afectuoso abrazo navideño.
Te agradezco mucho tu visita y comentario.
Sigamos en ese camino angosto, el de la libertad… Gracias…!
6 Claudia // Dec 26, 2009 at 9:35 pm
Mi estimado Alex, tu post es totalmente cierto, creo que son tantas las equivocaciones que nosotros los seres humanos cometemos, que incluso siendos cristianos y conociendo la palabra de DIOS, caimos. Creo que el mayor de los problemas es que damos más importancias a las cosas de acá abajo y no ponemos la mirada en las cosas de arriba, las que realmente importan. Así viviriamos en paz
Saludos mi estimado, feliz navidad para tu hermosa familia y un año lleno de bendiciones.
Claudia.
7 Alejandro Vazquez // Dec 27, 2009 at 2:02 pm
Querida Isa, gracias por tu siempre agradable visita. Un fuerte y afectuoso abrazo, mis mas sinceras bendiciones para este día y el proximo año que iniciara….
8 Jorge R. // Dec 28, 2009 at 2:08 pm
Gracias por este post y también mis mejores deseos para ti para este año que termina y el que comienza.
9 Alejandro Vazquez // Dec 28, 2009 at 3:50 pm
Hola Claudia, gusto en saludarte por aqui!
Un fuerte abrazo fraterno y mis más sinceras bendiciones para ti y los tuyos…
10 Alejandro Vazquez // Dec 28, 2009 at 7:53 pm
Gracias a ti por tu amable visita y comentario. Muchos saludos…
11 Carlos // Dec 29, 2009 at 8:11 pm
Saludo, tenía tiempo que no entraba…
Esa es la canción más embustera que yo he oído jejejeje… No verdad, eso de “año nuevo, vida nueva” se ha vuelto una moda como todo, una tradición más.
12 Alejandro Vazquez // Jan 3, 2010 at 1:10 am
Amor, para mi siempre es grato leer todo lo que tu escribes, TE AMO Y TE ADMIRO!!! CON AMOR TU ESPOSA .
13 Bitacoras.com // Feb 4, 2010 at 2:50 pm
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