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México como Estado Fallido… y la iglesia?

February 13th, 2009 · 2 Comments

En el período de salida de W de la presidencia de los EEUU resultó significativa la oportunidad que los departamentos de inteligencia se tomaron de declarar a México como un Estado Fallido, y como un riesgo para su seguridad interna al nivel de Irak o Pakistán, todo ello dentro del contexto de la escalada de violencia que se vive en México en torno al fenómeno del comercio de las drogas vía el Narcotráfico S.A.

Mäs que un anuncio preliminar sobre una posible e inminente coacción policial al sur del Río Grande, esto parece como una directríz de ‘despedida’ o como una tarea pendiente por realizar por el Departamento de Estado de EUU de la presidencia de Obama en torno a su país vecino del sur. Hace un par de días la subsecretaria de Estado adjunta Roberta Jacobson consideró absurda la pretensión de colocar a México en la lista de estados fallidos, lo cual en cierta forma no deja de ser tranquilizador. Sin embargo, termina sus declaraciones diciendo que los EEUU necesitan expandir su inversión estrátegica y financiera en torno al plan Mérida de atque al Narcotráfico.

Hay muchas razones obvias por las cuales se puede aclarar porque México NO ES un estado fallido, y porque, desde mi punto de vista, no requiere la ingerencia directa de otro país al interior de la nación, sea cual fuere la razón de fondo. Aunque no soy, ni por poco, alguien que tenga fijación por la cuestión nacionalista, creo que la historia ha demostrado que este tipo de acontecimientos lo únco que pueden provocar a la postre son el germinar brotes de estallido social y de anidmadversión popular. Lo cual al final confirmaría la teoría del supuesto ‘estado fallido’.

Los que vivimos al interior de este país, sabemos que México es complejo, pero en el que la población, en gran parte, tiene una vocación de esperanza poderosa. En muchas ocasiones esta actitud se puede confundir con desidia, apatía, falta de interés, sin embargo, creo que al final se piensa que las alternativas de coacción ante ciertos sucesos podrían desencadenar un fuego social que despues sería díficil detener.

En estos días, en mi ciudad, ha habido manifestaciones aparentemente populares que han bloqueado calles para expresar su descontento ante las acciones punitivas del ejército ante las redes del narcotráfico. Como es natural en este país, este tipo de expresiones populares no se dan de forma espontánea casi nunca, y menos en una ciudad como Monterrey que, para bien y para mal, tiene la mirada puesta ferreamente en la productividad y la dedicación laboral. 

Pudimos ser testigos, en otra ocasión, cuando las hordas de seguidores de Lopez Obrador, supuesto presidente legitimo de México, venidos muchos del centro del país, invadieron las autopistas de cuota, bloqueando las casetas de cobro para que la gente pasara sin pagar como medida de presión. Los bellos regiomontanos salían de sus vehículos superando el bloqueo para dirigirse a pagar personalmente hasta las casetas en la que no faltaban los insultos a los manifestantes llamandoles ‘holgazanes’, ‘reventadores’ y demas florituras. Los que al final tuvieron que abandonar sus intenciones al ver que los regios no caerían en sus juegos políticos por unos pesos.

Evidentemente el tema del Narcotráfico SA demanda total atención dentro de la agenda del estado, sin duda, y de que require la colaboración mutua de diferentes país dada la naturaleza del mercado es claro. Pero considero que en ambos países se esta yendo por las ramas en los supuestos ataques frontales al narcotráfico. No nos hagamos, la poderosa industria de las drogas no se desarrolla en lo oscurito, ni en lugares perdidos de la sierra, ni cruza a traves de los mojados a los EEUU, ni se pulveriza la distribución una vez cruzando la frontera como tontamente se declara. Es tan vasta y estan tantos involucrados como no quisieramos saber. Hay demasiada tecnología de punta como para seguir y destruir las redes de distribución de enervantes y para atacar la industria de la fabricación de armas -las que seguramente no se fabrican abajo de un nopal o de un cactus, ni cruzan las fronteras escondidas en las guanteras de los coches-, que son las que dan fortalza a esa industria.

Pero eso ni se menciona siquiera cuando se habla del tema. Ni tampoco se habla del mercado estadounidense que origina la producción masiva, ni se le ataca de frente alla tampoco.

Eso lo lamento mucho, sin embargo, lo que quiza lamento más es que para la iglesia evangélica estos temas también pasan totalmente desapercibidos. Y no necesariamente se trata de saber acerca de esto del narcotráfico y sus redes, sino de la creciente población que caen la drogadicción, sobre todo los jovenes y también los adultos. Parece increíble, pero pocas, por no decir ninguna, tienen planes de atención a drogadictos, ni realizan temas de reflexión acerca de este fenómeno con sus jovenes de iglesia, que a veces no son distintos de los drogadictos. Pareciera que por no nombrarsele el tema no existiera, y así fuera mejor. Entre tanto, la verdadera batalla ni siquiera ha iniciado en realidad. Cuanta falta hace que en las iglesias en verdad amemos al pecador y no solamente amemos a los que se portan bien y se parece a lo que nosotros parecemos.

En todo caso en lugar de hablar de un estado fallido, quizá algunos deban de hablar de la iglesia fallida.

La Voz en el Desierto

 

 

 

 

 

 

Tags: IGLESIA · MEXICO · monterrey · NARCOTRAFICO

2 responses so far ↓

  • 1 Gusmar // Feb 17, 2009 at 9:29 am

    Entiendo lo que expresas, o eso creo, lo mismo sucede en Venezuela, con el tema político, la Iglesia insiste en mantenerse al margen de la historia y no hacer su papel para asegurarle a sus hijos “nuestros hijos”, un mejor futuro en una nación en la cual hemos nacido dos veces.
    Un abrazo.

  • 2 Alejandro Vazquez // Feb 19, 2009 at 12:47 pm

    Gracias Gusmar,
    Ese es el gran daño que la iglesia se provoca con la forma en que se acerca hoy a la escatología, no le importa el mundo ni la gente porque ‘de todos modos Cristo pronto volverá y no iremos con el’.
    Cristo vino para salvar al mundo, y la iglesia, que está en el mundo para continuar con el propósito de Cristo lo que quiere es salir de el. Es paradójico…
    Un abrzo

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