La Voz en el Desierto

Un Oasis en la Soledad

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El Mal Samaritano y una Payasita de 3a Edad

January 29th, 2009 · 6 Comments

Post publicado el 04 de Abril de 2008

Parece una visión surrealista. Estoy en mi coche, frente a la coerción del semáforo. Ella debe tener cerca de 80 años. Camina balanceandose entre nosotros, debilmente, intentando malabares. Su rostro, la envidia de Rigoletto, triste, falseado por unas manchas de colores que intentan una mueca de sonrisa.

Cuarenta grados de temperatura, el semáforo esta por cambiar, mientras terminas tu exhibición. El ruido de los motores y el humo parecen diluirte como una vieja sombra, volteo para ver el rostro de los otros conductores, pero son piedras labradas en el limbo. Solo existes para mi. Solo por un minuto.

Hurgo en mi bolsillo, en el tablero, consigo una monedas que placeban mi conciencia ,mientras te llamo con la mano. De cerca leo en tu rostro dolores de siglos acumulados, las arrugas ocultan tus pequeños ojos que guardan lágrimas oceánicas. Mientras una sonrisa emerge de entre ellas y tu mano surge de alguna parte de tu raído vestuario. Tu bendición me valió más que las monedas que ahora hieren mi destino.

Pero me tengo que ir, otros mil samaritanos me empujan al feroz oleaje citadino. Resucito en medio de una corriente de ciegos que avanzan a la muerte serial, la muerte del que muere cada día, al despertar.

Tags: REFLEXION

6 responses so far ↓

  • 1 celeste // Jan 29, 2009 at 10:14 am

    Hermoso!

  • 2 Alejandro Vazquez // Jan 30, 2009 at 10:26 am

    🙂 Gracias Celeste!

  • 3 Claudia L. // Feb 1, 2009 at 5:54 am

    Es hermoso, indudablemente, pero independientemente de la calidad de tu escrito destaco su honestidad y profundidad. ¿Cuántas veces he estado en una situación similar? Innumerables a lo largo de mi vida y la verdad es que siempre queda ese sabor amargo, el de mi absoluta insuficiencia para paliar la necesidad y la angustia del otro sumida “en el feroz oleaje citadino”, “arrastrada por la corriente de ciegos que avanzan a la muerte serial”, atada, al fin de cuentas, por el sistema imperante. Bien, en lo de ser samaritana no he más que fracasado y además estoy muy cansada. Quisiera vivir en un mundo diferente, en uno en el que no hiciera falta ser samaritana o en el que fuera menos tortuoso serlo. Mi referente es Jesús en estas cuestiones. El no parecía precisamente insuficiente ante la avalancha de gente en necesidad que se acercaba a él y según leo era extenuante para él y sus discípulos atender a la gente que constantemente le buscaba. Yo no me rindo, sé que hay que seguir, pero estoy convencida de que es la iglesia como cuerpo la que puede hacer frente como Jesús lo hizo al “feroz oleaje” a la “corriente de ciegos”. Gracias Alejandro. Excelente artículo. Un abrazo.

  • 4 Luis E. Alvarado // Feb 2, 2009 at 9:33 am

    Me gusto mucho Alejandro, es cierto lo que dices, hay veces que nos hace ver masa la gente con los ojos de Dios.
    Saludos

  • 5 Alejandro Vazquez // Feb 2, 2009 at 12:22 pm

    Gracias Claudia, por tu amable comentario.
    Ciertamente este tipo de situaciones son lo cotidiano. Son parte del paisaje en estos días. Como retrato de naturaleza muerta que no cambia, pero que debe cambiar. El ensimismamiento de la iglesia acerca de lo social y de la sociedad es francamente lamentable. Se ha convertido en un ‘salvataje de almas’, como alguien más sabio dijo antes, como si el ser humano fuera sólo alma. Cuando bien se sabe que es tripartito.
    Evidentemente la corriente de ciegos no solamente esta en ‘el mundo’ sino en la iglesia misma.
    Abrazos

  • 6 Alejandro Vazquez // Feb 2, 2009 at 12:27 pm

    Hola Luis, un cordial saludo, y verlos como gente sigue siendo algo muy impersonal y masivo, será mejor verlos uno a uno, y actuar en consecuencia, verdad?
    Un abrazo

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