La Voz en el Desierto

Un Oasis en la Soledad

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De Recuerdos y Nostalgias

January 3rd, 2009 · 10 Comments

Ayer estuvieron dos hermanos míos en casa, uno que vive en España, y mi hermana que es odontóloga y vive aquí en Monterrey. A mi hermano H teníamos más de dos años de no verlo, desde que falleció mi padre el año 2006. Ahora que lo pienso me doy cuenta que abrir este blog fue también una forma de catarsis para mi en ese tiempo. Pensaba en la forma en que nuestra identidad esta asida a nuestros padres y a la forma en que nos amaron y lo expresaron. El caso es que recordamos otros tiempos y nos reímos mucho de las cosas que vivimos en aquella infancia que ahora ya se ve un poco lejana. Nos despedimos hasta las 3 de la mañana charlando sobre las pequeñas cosas que hacíamos y que ahora me parecen magníficas.

Mis padres, gente de campo, llegaron a la ciudad en la década de los 50’s del siglo pasado, solo con la ropa que traían puesta y un par de cobertores, 3 hijos que a la postre serían en total 16, de los cuales sobrevivimos, literalmente, 9. Me sorprendo de su valentía y tenacidad, al abandonar un entorno conocido y sus familias, aunque quizá la alternativa era peor. Las utópicas políticas agrarias emanadas de la revolución y las malthusianas acciones de ingeniería, como construir canales (acequias) que se suponía deberían hacer de la tierra un vergel, terminaron por dejarlas hechas un desierto en pocos años. Con la debida cuota de escasez, hambre y falta de futuro.

Pensabamos en los malabares que tuvieron que hacer mis padres, y nosotros, para que 9 hijos, 4 invitados rotatorios y ellos mismos, en total 15 personas, cupieran en una casa de 3 habitaciones que eran además, por supuesto, sala, cocina, comedor y demás. A los3 más pequeños nos tocó una época más benevola en cierta forma; vinimos a disfrutar una casa donde ahora vive mi madre, más amplia dentro del contexto anterior (y el actual!) y en una área urbanizada también en lo que durante un tiempo breve estuvo en los límites de la ciudad.

A la hora de comer todos los que quedabamos nos sentabamos a la mesa como era la regla, y despues salíamos a jugar por las tardes a dónde Dios nos diera a entender o nos pegara la gana. Como había casas en construcción jugabamos a mil cosas adentro e incluso saltabamos en vilo desde el techo al piso y caíamos rodando. Ahora yo bajo la escalera y mis articulaciones parecen una matraca.

De las cosas más divertidas que me gustaba hacer era meternos al interior de la llanta inservible de un trailer, tomados hasta con las uñas de los pies, y luego lanzados a rodar hasta que la rueda caía. O tratabas de caminar sobre esa misma rueda haciendo malabares. Nos ibamos de cacería de inocentes pájaros y lagartijas. Seguro que seríamos carne de cañon de GreenPeace el día de hoy.

Invariablemente mi madre nos levantaba muy temprano para ir a la escuela, lloviera, tronara o relampagueara. Una vez, cuando estaba en 3er año de primaria, mientras mamá cocinaba, yo me eché encima el aceite hirviendo en uno de los brazos y se me hizo una gran llaga, la cual mi madre curo y me puso una venda, y me envió a la escuela. Y el maestro se sorprendía que me hubieran enviado y que yo no llorara por el dolor. La disciplina y la responsabilidad eran una marca indeleble en casa, aunque creo que no tanto, porque a mí ya se me borró mucho. No lo tomen a mal, mis padres tenían toda una vida queriendo salir adelante, así que la mira estaba algo alta, y ahora se los agradezco, por las mejores oportunidades que ahora tienen mis pequeñas.

Una vez me caí de cabeza dese la azotea de casa, como les decía que saltabamos de los techos, esa vez me atore con una varilla así que fui a dar al vacío de cabeza, más bien de nuca. La providencia permitió que rebotará con unas sogas que hacían las veces de tendedero, y  aunque perdí la conciencia me desperté muy tranquilito. Mis hermanos se asustaron pues me vieron caer de espaldas. Esa vez no pensé en nada, yo creo que no tenía mucha historia para verla mientras caía.

Aunque no lo crean yo era el travieso de casa. Eché a perder algunas cosas que me costaron correcciones con un fuete (fusta) que colgaba en la pared, a la vista, para esas ocasiones que lo ameritaban. Bueno, hay muchas historias y no todas tienen moraleja. No es tan fácil encontrarla… por ahora…

Tags: MI FAMILIA · MI INFANCIA · PERSONALES

10 responses so far ↓

  • 1 celeste // Jan 3, 2009 at 7:19 pm

    Gracias por compartir tus recuerdos.

    A mi me da nostalgia, mira, también teníamos un instrumento de disciplina en casa, se llamaba: “amansa malcriado”, estaba colgado en una esquina de una de las puertas, antes de cualquier travesura, nos quedábamos mirando el cinturón de piel marrón a ver si valía la pena…increíblemente nunca nos intimidó.

    Un abrazo fuerte.

  • 2 Keila // Jan 4, 2009 at 6:53 pm

    No necesitas moraleja; yo he disfrutado simplemente leer y compartir tus recuerdos. ¡Qué hermosos y dolorosos! Je, je, espero tus niñas no hereden tus “accidentes”, pero sí tu espíritu aventurero.

  • 3 Alejandro Vazquez // Jan 4, 2009 at 11:49 pm

    Hola celeste, Gracias por leerlos y por la compañía en la nostalgia.
    Cierto, por alguna razón siempre valió la pena… Abrazos de año nuevo!

  • 4 Alejandro Vazquez // Jan 4, 2009 at 11:50 pm

    Gracias Keila!, Eso espero yo también. Esos accidentes si que le sacaron sustos a mi madre. Y aventuras creo que todavía faltan muchas…
    Saludos!

  • 5 Carolina // Jan 5, 2009 at 2:34 pm

    Qué disfrute ver de nuevo a los familiares, recordar, acercarse más, incluso con los recuerdos mutuos.

    Compartimos de nuestra patria-infancia, esa cacería de lagartijas y diversión sencilla “de campo”. Qué momentos.

    Abrazo

  • 6 Claudia L. // Jan 5, 2009 at 8:59 pm

    Hola Alejandro. Muy grato leerte. Me trajo recuerdos de mi propia infancia. Antes era muy diferente, se podía andar libre en la calle. Mi felicidad era salir a jugar por las tardes. Hacíamos locuras, yo fui super traviesa. Es bueno traer de vuelta esos recuerdos. Saludos.

  • 7 Betty // Jan 5, 2009 at 10:11 pm

    Que recuerdos tan gratos Pasajero,aunque algunos sean de cosas dificiles. Gracias por compartirlos y que bueno que formen parte de tu historia de vida.Hasta yo me puse nostalgica, naci en un finca, asi que se lo que son las travesuras del campo 🙂

    Un abrazo amigo.

  • 8 Isa // Jan 7, 2009 at 11:21 pm

    Vengo super tardísimo a leer estos recuerdos tuyos mi estimado Alejandro, pero me hiciste vivirlos contigo, cuando yo también fui pequeña y gozaba de la vida sin las preocupaciones que tiene el adulto, que no son siempre financieras,je,je.
    Gracias por compartir.
    Un fuerte abrazo.

  • 9 Alejandro Vazquez // Jan 8, 2009 at 12:17 am

    Hola Claudia, es cierto, había menos peligros en todos los aspectos. Compartimos lo travieso, y yo era un disidente familiar en mi extensa adolescencia…
    Son recuerdos muy gratos. Y mira que me pasa yo no tengo recuerdos continuos. Es decir, no puedo pensar en un dia en que me levante, lo que hice al levantar, a trabajar, la escuela, mi familia, etc. Recuerdo muchas cosas pero son recuerdos fragmentados y salteados y eso si me pesa mucho.
    Quisiera ser como mi madre que recuerda las cosas con lujo de detalles y mi bella esposa tambien. Pero bueno, seguiré intentandolo
    Un abrazo

  • 10 Alejandro Vazquez // Jan 8, 2009 at 12:20 am

    No te preocupes Isa, siempre hay tiempo. Gracias por compartir esos momentos de cuando fuiste pequeña tambien.
    Un fuerte abrazo

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