La Voz en el Desierto

Un Oasis en la Soledad

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Recuerdos y Psicosis

December 29th, 2008 · 2 Comments

Los últimos años han sido crecientes en inseguridad y violencia en esta bella ciudad de Monterrey y en México en general. Principalmente ha sido debido a los efectos que la poderosa industria del Narcotráfico S. A. han provocado en esta la otrora cálida y segura ciudad del norte. Por otro lado, ha sido evidente la literal explosión demográfica que ha ocurrido en esta ciudad los últimos 30 años.

La casa de mis padres estaba casi a los límites de la ciudad, de niño nos ibamos a la ventura caminando entre los montes para lograr con resortera en mano, la cacería de algunas aves las que incluso consumíamos llegando a casa. Hoy esa zona de mi niñez, está tan cerca de lo que es el 1er cuadro de la ciudad, que no supera quizá los 4 kms de distancia.

Nuestros padres nos dejaban salir sin preocupación por lo que nos podría ocurrir. Monterrey era ya una urbe para entonces, pero ahora que lo pienso un poco, veo que tenía aún muchas características sub-urbanas.

Ahora vas al cajero automático y no puedes evitar estar volteando hacia atras cada 10 segundos, o el ver si no hay personas sospechosas al entrar o salir. De hecho la psicosis implica que el sospechoso puede ser uno mismo para otros. Desde hace algunos años para acá aquellos terribles asesinatos de los que leíamos en el periódico o veíamos en las noticias que ocurrían fuera de nuestro entorno cotidiano ya no lo son más. Ahora se dan en el entorno inmediato, en estacionamientos, avenidas, en los barrios, restaurantes, a cualquier hora y en cualquier lugar.

Por otro lado la venta de drogas y la prostitución han rebasado los otrora ordinarios sitios rojos o los antros y burdeles de otros tiempos. Evidentemente el comercio sexual es también uno de los brazos fuertes del Narcotráfico S. A., si no lo es de forma directa, de forma indirecta sí lo es. Aunque la proliferación ha llegado a tal grado que en cualquier periódico se anuncian desplegados a manos llenas.

Los efectos de esta singular psicosis son evidentes y ha tenido lo que supongo son los efectos deseados en el colectivo, según el fenómeno mediático que le ha acompañado desde entonces. Todo mundo tiene antecedentes cercanos de una persona que fue secuestrada, de una que murió por error bajo el fuego cruzado, o de una que se ‘metió en el narco’ o que ha sido invitado a mover vehículos de una ciudad a otra con muy buena paga. 

He adquirido la costumbre de que cuando llevo a mi esposa a algún sitio y quedo en el coche para esperarla, dejo las luces encendidas o las intermitentes para ‘anunciar’ mi presencia. De otro modo, cuando la gente pasa a mi lado se sobresalta de ver que hay alguien en el coche observando, y lanzan miradas furtivas, o aparecen de inmediato los vehiculos de seguridad del lugar. Lamentable, pero así es. Cuando entran llamadas equivocadas a casa, preguntand por otras personas y solicitar aclarar quien vive, no puedes evitar pensar que estan sondeando para ver si obtienen más datos de los habitantes del hogar.

Hace un par de semanas, nos sobresaltamos en la madrugada porque llego un ex-empleado que había trabajado conmigo, tocando el claxon y gritando cerca de la ventana de casa. Yo sabía que ese joven era ‘coquero’, es decir, que consume cocaína, como muchos lo hacen ya en este medio de la construcción, la marihuana, la consume casi la mayor parte de los que laboran en este medio, sobre todo la fuerza laboral, por lo que ya es de lo más común. Al asomarme por la ventana, el joven me solicitó con mucha insistencia y casi con lágrimas, un préstamo que le urgía recibir para pagar, según él, la ‘mordida’ a la operación anti-alcohólica que lo había detenido muy cerca de casa. Tuve que desistir de mi intención al ver que junto a el se encontraba un vehículo con vidrios oscuros con personas a bordo. Pensé en mi familia y en el riesgo inminente de abrir la puerta de mi casa ante alguien con ese antecedente y en esas circunstancias, también ante el riesgo de que es evento se volviera repetitivo en el futuro, como suele ocurrir con las personas a las que se les presta dinero, me tuve que negar temporalmente y le pedí que me buscará en el transcurso del día si seguía necesitándolo.

Por lo general los mexicanos somos bastante pasivos ante muchas circunstancias. Tendemos a hacer bromas de todo y reírnos todo lo que pasa. Evitamos ‘meternos’ en problemas, creo que aún permanece en el colectivo la huella del trauma de la revolución de principios del siglo XX, por lo que se prefiere dejar que las cosas pasen porque quizá la alternativa sea peor. Sin embargo, como nuestra historia lo ha demostrado, esa aparente pasividad tiene un límite, que quizá nadie sepa cuál sea. Lo cierto es que los animos estan caldeados. El gobierno ha desarrollado la Operación Limpieza, en dónde se han detenido a algunos empleados del gobierno que colaboraban con el narco. Y a algunas cabecillas del narco, entre otros.

Incluso se esta desarrollando el Plan Mérida, en el que se tendrá colaboración e ingerencia directa de los EEUU en nuestro territorio por la lucha antinarco. Lo cuál en muchas formas deploro bastante. Pienso que los EEUU debían de empezar por casa en lugar de con los vecinos. Mientras tanto, seguimos. Vivimos con esperanzas, México me parece el mejor lugar en el que pude haber nacido, y esta ciudad en específico también. Oramos por estas circunstancias, convencidos de que a mediano plazo las cosas podrán mejorar. Y esta psicosis colectiva nos vaya abandonando para el bienestar de la salud mental de todo.

Lo que deploro quizá más, es que los creyentes piensen que es a causa de ‘los tiempos peligrosos’ antes de la venida del Señor, o de que ‘esto anuncia su Venida’, o de que ‘el mundo se esta corrompiendo como la Biblia lo dijo’. Cuando si lo pensamos quedamente se supone que los creyentes debemos ser el agente de cambio para beneficio de este mundo y no su lastre. Cuando la iglesia ha caído, como hoy, en un determinismo simple y cómodo es que ha perdido su sabor y no hay más nada que el ser desechada. Aún creo que el pueblo de Dios puede tener efectos benéficos en esta sociedad y en este mundo, aunque la venida de Cristo sea inminente como siempre lo ha sido. Pero la enfermedad del templismo nos sigue manteniendo bloqueados. Los que dicen confiar en Dios son los que ahora menos parecen confiar en El. Hasta cuando participaremos de la realidad que esta ahí afuera, cruzando las puertas de los templos. Dando esperanza y socorro ante quien lo necesita. Creo que un extraño gnosticismo se ha apoderado de la visión de lo que la iglesia debe ser. Y eso es lo que más deploro.

Tags: LAGRIMAS Y RISAS · MEXICO · MI INFANCIA · NARCOTRAFICO

2 responses so far ↓

  • 1 Claudia L. // Dec 30, 2008 at 7:52 am

    “Cuando la iglesia ha caído en un determinismo simple es que ha perdido su sabor y no hay más nada que el ser desechada. Aún creo que el pueblo de Dios puede tener efectos benéficos en esta sociedad y en este mundo, aunque la venida de Cristo sea inminente como siempre lo ha sido.”

    De acuerdo. Saludos.

  • 2 Alejandro Vazquez // Dec 31, 2008 at 2:41 am

    Hola Claudia, el pueblo de la esperanza ha tirado la esperanza al caño y vive en el temor permanente…
    Abrazos

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