La Voz en el Desierto

Un Oasis en la Soledad

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Cacofonía

March 22nd, 2008 · 6 Comments

El sueño de la razón produce monstruos. Goya

Múltiples voces se levantan con un trozo de verdad entre sus labios. Algunos lo guardan a dentelladas, mientras otros le tragan con mentiras. Oleadas de fuego y sangre escupen a mis ojos que lagriman.

Ante el dantesco cuadro de la libertad de hablar, de decir, entre miles de gritos, aprecio una silueta, la persona en sí, la tenue figura del que ama, aunque sabe. Las ideas van y vienen en movimientos pendulares, zigzagueantes, rugen, como una avalancha que atropella a los más debiles, en un flujo incesante de tormenta, que carcome aspirando los sentidos y y con ellos, realidades.

Busco la reflexión profunda, la voz que grita desde adentro. La de otros y la mía. Como si hubiese caminado en esos lares, como si hubiera muerto desde entonces, avanzo a tientas, palpando ideas. Algunas grandes y elocuentes, que babean desecho humano, otras nobles y pequeñas que acarician ecos. ¿Quien tiene toda la verdad? ¿Acaso yo en este instante? ¿A esta edad? ¿O viene empacada en la oración del penitente?

No creo lo mismo con todos, con nadie. Solo en que El murió por mi. En que El me amó a mi, a ti, sin siquiera merecerlo, sin saberlo. Lo que bebo de tu verdad, que eres salvo, es el amor, en acciones y palabras, sin cianuro.

Mientras pienso por lo bajo, una marea de conceptos arremete contra mi, me agota. ¿Acaso escucho entre ellos a un amigo? Las tendencias manipulan mis sentidos, mientras pienso que la verdad también se estira, como el tiempo.

La verdad, una persona, inmutable, lo quiero asir. Nuestros conceptos de El son manojos que secan con el viento, como nuestras voces, experiencias, sentimientos. Su luz aclara las tinieblas, mientras muchos le tapan con anhelo, sus fervores. Alguien muerde mis sentidos, un amigo que se va y que me conoce. Sabe mis debilidades y las hiere. ¿Acaso se puede amar sin ser vulnerable? ¿Ser vencido sin pelear? Ver de espalda a un amigo que abandona mata el polvo de mi alma, hace lodos que me impregnan.

Mientras nado hacia la isla, una mano toma mis sinapsis, llevandome seguro. Me agota el mar de voces, me agota el mar de odios que le alienta, la fragua de la cruz negra y la sangre muerta. Atento oigo un silbido, un amor que se comprime en dulces tonos, mientras naufrago en el rojo cuagulo marino, tragando letras muertas que clavan mi costado, el derecho.

Sigo a tientas, alzando mi voz que quema, mi vida esta en ella, si no apaga. Río un poco, el mar se aleja, las voces sacuden mi destino, no le matan. Pero en tierra esperan letras muertas que caminan ordenadas, son milicias. El desierto no alcanza para huir, todo lo llenan, mientras la voz se escucha bajo, pero vive. Quiero llegar a ella pero solo no puedo. Pocos amigos yacen en las dunas, agotados de reyertas, pero cantan. La voz se hace más audible, escucho quieto para asirle, pero el cúmulo de gritos le diluyen, desmayo.

Una luz sonora me despierta, me abraza la voz verdadera, me funde y derrite entre sus rayos, mientras quiero beberla eternamente. Con el pábilo de mi aliento entiendo que tiene voz de mujer, su timbre es en tono femenino. Parece que un nuevo siglo se avecina. Una risa escatológica me distrae y lastima mis oídos. Quiero escuchar mejor, porque la voz es politonal, etérea, tiene todos los matices de las eras. La voz verdadera persiste en mis adentros, pues afuera silenciaron los discípulos.

Lloro porque yo no soy para cantarla. Pero creo que en El todo es posible. Así que exhalo profundo, pero una voz me acaricia, ahora cambia de colores, su tono ahora es genérico, persiste un tono femenino, fundido en ecos que, por gracia, acumulan siglos de lamentos, de todos géneros y etnias. El canto de lamento se transforma y me pierdo en la blancura de su todo. ¿Aquí empieza la eternidad? ¿O empezó justo cuando no morí?

No importa, ya poco importa, pues el destino parece esculpido en sus manos, por poco que me esfuerce me arrastra con la fresca escarcha de su estela. No tengo fuerzas sino son suyas. La voz certera se me clava, en la sien y en el costado herido. No debo callar me dice, porque los ecos de los pueblos somos todos, cada voz y cada lagrima tendida.

Una vez mas parece que despierto, pero tengo frío milenario. Como si yo fuera una gota de ese rio, que nutre con su fuerza lo finito. Camino solo todavía, aunque se que solo es un camino y que todos lo caminan a su paso. Quiero despertar una vez más, pero el sueño ya no es pesadilla, así que cierro mis ojos para verlo, como estalla fuerte y se me inunda, ya no estoy solo, somos muchos.

Alejandro Vázquez

Tags: LAGRIMAS Y RISAS · PERSONALES · REFLEXION · SUEÑOS

6 responses so far ↓

  • 1 Gaby // Mar 24, 2008 at 8:19 am

    Ale. Te quiero y te queremos mucho.Cuidate la salud al pie de la letra. Incluso que Claudia se quede tranquila viendo que te cuidas.
    Fuertes abrazos y besos a mis sobrinas

  • 2 Keila // Mar 24, 2008 at 11:33 am

    Linda reflexión. Aún veo todo un poco borroso, pero me gustó. ¡Saludos!

  • 3 Alejandro Vazquez // Mar 24, 2008 at 2:49 pm

    Gaby, Les queremos mucho igualmente. Gracias por tu cuidado y atención.
    Ya sabes, aquí en pre-senectud por lo pronto. Pero esta bien, es mejor.
    Claudia esta más tranquila. Ella fue conmigo al médico y me apoya en todo lo que puede y más, tu sabes con las niñas y el embarazo es complicado.
    Fuertes abrazos de todos

  • 4 Carolina // Mar 30, 2008 at 5:29 pm

    Ale, que texto escribiste. Gracias por compartirlo y dejarte ver en el mismo.
    Un abrazo fuerte.

  • 5 Alejandro Vazquez // Apr 1, 2008 at 3:28 pm

    Keila Hola, Como sigues de tu cirugía?
    Espero que hayas mejorado mucho
    Saludos!

  • 6 Alejandro Vazquez // Apr 1, 2008 at 3:30 pm

    Caro, Un fuerte abrazo, gracias por leerme desde adentro.

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