La Voz en el Desierto

Un Oasis en la Soledad

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De Genealogías e identidades

December 23rd, 2007 · 6 Comments

Hace un par de semanas inicie la creación del árbol genealógico de mi familia. Desde hace muchos años tenía este deseo atesorado pero el tiempo transcurre veloz y la oportunidad de hacerlo nunca se lograba.

La vida es efímera, poco mas que un suspiro, lo he podido constatar personalmente un par de veces; sobre todo aquella ocasión en que mientras sufría una electrocución y después de renegar un poco con Dios le entregue mi último aliento, mientras supe que mi vida se apagaba.

No, no pasó una película de mi vida ante mis ojos, ni los pequeños pecados ni los grandes, sólo una serena y plácida confianza me acogió abrumadoramente, poco a poco. Me sentí libre, ligero, quizá como esos días de fin de semana que regreso del trabajo tan cansado que solo me tiendo en cama para dormir y me llega el sueño, como un abrigo.

Sin embargo, pude pensar en mis padres, en mis hermanos, y supe que por más que les doliera mi partida, un par de años bastarían para ser olvidado y ser no más que un buen recuerdo, un buen y lejano recuerdo. Al final, como el rocío de la mañana, mi vida y lo que fui pasaría para siempre ante la abrumadora luz de un nuevo día.

Quizá, y paradójicamente, aquel momento ha sido uno de los mejores de mi vida, pude contemplar la veracidad de la obra de gracia de Salvación en mi vida, me miré a mi mismo en perspectiva, como un destello, un ángulo quizá parecido a la eternidad, y de ahí aprendí a valor las buenas y malas cosas que nos pasan. Y luego, la muerte, nuestra muerte sellará cada una de ellas.

Desde entonces he pensado en la importancia de nuestra vida y su fragilidad, por simple que la misma nos pueda parecer, debe trascender, ser conocida y apreciada por otros. Por los diálogos que he tenido con mi madre, y con mi padre cuando aún vivía, conocí de algunos de mis ancestros, un poco de sus vidas, sus obras; sin embargo, todo se resumió a algunas frases, un resumen de vida que mas bien parece un epitafio. Toda una vida de acontecimientos, circunstancias, alegrías, lágrimas, la lucha diaria por subsistir de todos y cada uno de ellos, atravesando la guerra de Reforma, la Revolución, la secuela mexicana de la Gran Depresión, todo, todo se ha convertido en una neblina impenetrable que los años sólo lograrán anquilosarla.

Mi bisabuelo, por el lado paterno, Pedro Vázquez, fue protestante, apenas ayer me enteré. Protestante de una manera quizá heterodoxa, pues finalmente llegó a tener varias mujeres según el creyó entender del Antigüo Testamento, no, no era mormón. Mis abuelos paternos, que nunca se habían casado, se separaron en lugar de casarse cuando vinieron a la fe cristiana, después de más de 50 años de convivir juntos. Consejos mal habidos de pastores y líderes funestos. Paradójicamente nuestra fe actual no proviene de ninguno de ellos. Esa es otra historia más.

Quizá no sea mucho, quizá es muy poco, pero en lo que a mí respecta, ellos, todos ellos no quedarán en el olvido. Como si no hubieran vívido, como si acaso no les debiéramos algo. En todo ello, poco a poco, estoy seguro, un labrado de nuestra identidad será retrabajado. Comprenderemos muchas de nuestras debilidades, nuestras fortalezas, el polvo que somos. No, tampoco es para decantar una suerte de ‘maldiciones generacionales’, en Cristo todas ellas fueron desechas. Más bien, es comprender un poco más, en perspectiva, el porque seguimos aquí. Desde el lado humano, y sólo desde el, el porque vivimos aquí y para qué.

Después de iniciar esta labor alguno de mis hermanos y hermanas se están integrando; esto también servirá para fortalecer nuestros lazos, para restituírnos al tronco común del que venimos. A pesar de nuestras grandes diferencias, a pesar de que casi todos somos creyentes. A pesar de nuestra innata incapacidad para expresar nuestros sentimientos. A pesar de haberlos dejado a todos ellos en el olvido, por tantos años, lustros, y aún siglos.

Al final, como pueden imaginar, tengo el interés de escribir un libro sobre todo esto. Mientras tanto grabaré lo que pueda en audio, principalmente por el testimonio de mi madre, quien es una narradora excelsa, y además tiene una memoria prodigiosa. La labor es ardua, pero valiosa y necesaria. Esto servirá, también, para sopesar con mayor claridad aquellas cosas por las que a veces queremos morir, también aquellas para las cuales queremos vivir. Una perspectiva que solo el tiempo, de vidas acumuladas, podrá también otorgarnos. Y luego, ojala que alguin más pueda continuar esta labor y consigne nuestros hechos, nuestras memorias, nuestras obras después de haber muerto. Aunque después de todo y de algún modo, lo sabemos, los creyentes, muertos somos, y nuestra vida, tal como es, está escondida con Cristo en Dios.

La Voz en el Desierto

Tags: MI FAMILIA · PERSONALES · REFLEXION · VIDAS

6 responses so far ↓

  • 1 Triple // Dec 24, 2007 at 11:39 am

    ¡Hola Alejandro!
    Me dio mucho gusto que visitaras mi blog, ya sé que es rosa -en todos los aspectos- y que obviamente tengo más visitas femeninas, por eso me da mucho gusto cuando los hombres me dejan comentarios.
    Pues por lo que puedo leer, ambos tenemos un ambiciosos proyecto entre manos, es bueno voltear hacia atrás, ver de dónde venimos, lo que ha sido sembrado en nuestras vidas y tiene que permanecer y lo que es mejor desarraigar, ya que somos nuevas criaturas en Cristo.
    Un placer “conocerte” y que estos días sean muy felices para tí y tu familia.
    Un abrazo.

  • 2 Keila // Dec 24, 2007 at 12:49 pm

    ¡Sí, sí! Escribe el libro, por favor. Yo creo que cada familia es digna de un bestseller, ¿no crees? Gracias, Alejandro, por este año de amistad, de posts, de pensamientos, de apoyo y de compartir con nosotros a tu familia.

  • 3 Alejandro Vazquez // Dec 24, 2007 at 4:49 pm

    Hola Triple, Gracias por tu vista de regreso!
    Realmente te deseo lo mejor en este proyecto de plasmar en papel -o en electrónico- las vidas de aquelos que nos recedieron,
    El gusto es totalmente mío que la pases bien en compañía de tu familia y los que amas.
    Gracias

  • 4 Alejandro Vazquez // Dec 24, 2007 at 4:52 pm

    Keila! Claro que sí, verdaderamente espero poder hacerlo. Es cierto, cada familia es una Novela. Me gustaría leer mas acerca de Eglón Harris y tu familia.
    Gracias a ti por la tu amistad, y por lo que has compartido con mi familia y conmigo.
    Un fuerte abrazo navideños y las mejores bendiciones en compañía de tu familia y tus amados!

  • 5 brisa nocturna // Dec 26, 2007 at 8:28 am

    Tremendo empeño amigo mio!!.Te animo a que lo hagas y que tambien nos compartas algo de las historias y memorias llenas de enseñanza que vayas descubriendo.Adelante 🙂

  • 6 Alejandro Vazquez // Dec 27, 2007 at 1:17 am

    Hola querida pasajera!
    Creo que va a ser una labor ardua y tardada, pero despacio que llevamos prisa 🙂
    Con gusto ire compartiendo algunos avancexs

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