La Voz en el Desierto

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¿Hermanos?

November 23rd, 2007 · 10 Comments

En estos días en los que la iglesia sigue creciendo y diversificando hay muchos moldes que constantemente se rompen para dar paso a diferentes formas de expresiones de fe. Dentro de todo ello, hay una creciente tirantez entre un proceso de secularización de muchos grupos evangélicos y el perenne y quizá necesario equilibrio entre los conservadores.

Es un tema poliédrico que en este momento no voy a atender, sino simplemente comentaré un poco sobre como en nuestra relación cotidiana con otros creyentes hay también una amplia gama de expresiones que nos identifican, tantas como las congregaciones que puedan existir.

En todo ello hay grupos que por ejemplo no pueden hilar una oración completa sin insertar en ella expresiones que, dicho con todo respeto, son una ‘jerga’ entendible solo dentro del grupo de los ya creyentes, obviamente floreada con todo tipo de palabras que ya son interjecciones y abarcan desde un ‘amén’, pasando por ‘aleluya’, ‘gloria a Dios’, en diferentes series de repetición aleatoria; y por otro lado están los que ni por error son capaces de tener una expresión de este tipo por temor a parecer, desde su punto de vista, simples o ignorantes.

Una vez me comentó un creyente que aprecio mucho, cuando empezó a asistir a una nueva congregación, que le gustaba mucho porque ahí no se decían ‘hermanos’, sino que se decían por sus títulos o profesiones: arquitecto, ingeniero, licenciado, etc. Lo que yo no se es como se decían aquellos que no tenían profesión y que asisten a ese lugar.

La realidad es que para muchos el decirse ‘hermanos’ entre sí les resulta hasta penoso y como que es algo desgastado, arcaico y mohoso que ya no debe se usarse en estos tiempos. Supongo que algunos sienten que les hace ver como miembros de un extraño grupo de tipo sectario, con lo cual de ninguna manera quieren ser identificados.

En el otro lado están los que a todo mundo que se les acerca le llaman ‘hermano (a)’ y no se toman la molestia de verdaderamente conocer al otro y tener una cercanía con el y sus necesidades. La mayoría de las veces el uso de la palabra ‘hermano’ lo usan como un sustituto del mismo nombre personal, por lo que ya no necesitan conocer cada persona, con el uso de ‘hermano (a)’ así en genérico es suficiente para una cálida sonrisa y un frío y veloz apretón de manos, y una despedida hasta el siguiente domingo y el siguiente apretón de manos.

En cuanto a la hermandad creo que es un suceso sumamente valioso, digamos milagroso, que podamos tener hermanos verdaderos en cualquier parte del mundo y en medio cualquier tipo de situación. Gente que verdaderamente se pueda preocupar por tí sin aún conocerte del todo, a sabiendas que hay algo mayor que los une más allá de lo evidente.

En casa, cuando es posible o necesario, tenemos el gusto y hábito de recibir misioneros cuando andan por esta ciudad -los pocos que conocemos y de vez en cuando-, tampoco son tantos, aunque siempre va creciendo el número. En todo ello, encontramos la ocasión de comprobar que es verdaderamente un placer y una bendición resultar útiles para otros que nos pueden necesitar, además hay oportunidad de conocer la situación de otros creyentes en otras regiones o países a los cuales apoyar.

Referido a nuestro entorno más cercano que valioso es encontrar creyentes que ciertamente son para nosotros verdaderos hermanos. Aunque esta cualidad a veces se ve aderezada además no solo por lo que somos, creyentes en Cristo, sino por lo que hacemos, paso a explicarme. Hace algunos años, tuve un accidente que pudo llevarme a la muerte, recién saliendo de una presentación que tuvimos en un teatro, hice uno de los papeles principales, me fui a trabajar, y por la madrugada sufrí una electrocución, gracias a Dios aún estoy aquí. Fue grande mi alegría al ver que una gran cantidad de hermanos y amigos estuvieron visitandome en abundancia durante los días que estuve hospitalizado. El primero en llegar a visitarme fue un gran amigo, quien ahora es mi CoPastor y su esposa, y se los agradezco verdaderamente de todo corazón, pues apenas iba a entrar a evaluación y ya estaban a mí lado, orando por mí.

Cuando tuve un puesto de liderazgo en el área educativa de la iglesia también fue una gran sorpresa para mí encontrar, en una fiesta sorpresa que organizó mi esposa, una gran cantidad de creyentes que compartieron conmigo esa noche. Lo cuál también les agradezco profundamente.

Sin embargo, años después, sin estar desarrollando un puesto de liderazgo, sufrí la lamentable separación de mi señor padre, en ese caso lamenté la ausencia de los creyentes hermanos, pues de una congregación de mas de mil miembros que es a la que asisto, asistieron al velorio solamente 4 matrimonios y una pareja de amigos solteros. Desde luego la presencia de mis pastores estuvo ahí. A todos ellos les estoy sumamente agradecido. Sin embargo es de notar que el tener un puesto de liderazgo puede tener un efecto directamente proporcional a la cercanía que otros deseen mantener contigo.

Lo que quiero decir, es que no es tanto el hecho de si nos decimos hermanos o nos digamos ‘arquitectos’, lo importante es que siendo de la familia de Dios, realmente y de manera sincera podamos comportarnos con el otro como nos debemos comportar con cualquiera de nuestros hermanos naturales. Y digo que nos ‘debemos comportar como’ porque muchas de las veces ni siquiera con nuestra propia familia tenemos verdaderamente cercanía y profundos lazos.

Es valioso y necesario que en estos tiempos, en medio de una sociedad árida que viven en permanente soledad y abandono, podamos crear, en primera mano, verdaderos lazos de amor con los que que creen, la unión espiritual emanada de ello, estoy seguro que será tan abundante que podamos ademas derramarla sobre esta sociedad que la necesita tan ávidamente.

Creo que verdaderamente es un privilegio poder llamar y encontrar hermanos a personas que ayer ni siquiera nos conocíamos, pero además que podamos actuar en consecuencia y no solamente quedarnos con palabras, frases hechas, títulos nobiliarios o muletillas religiosas que en nada ayudan y que si estorban para acercarnos a aquel a nuestro lado al cuál Cristo amó y por el cual también murió.

¿Cuál es tu opinión al respecto?

La Voz en el Desierto

Tags: AMIGOS · IGLESIA · PERSONALES · REFLEXION

10 responses so far ↓

  • 1 Isa // Nov 23, 2007 at 10:18 pm

    Querido hermano Alex:
    Todo lo que dijiste es verdaderamente cierto y ahorita, recordando la “facilidad” que tenemos para recibir a otra persona que nunca hemos visto, pero por el simple hecho de que nos la trae un hermano conocido, ¡de inmediato! se hacen lazos, como si tuviéramos tiempo de conocernos. Este es el maravilloso amor del Señor y la unión que tenemos en el Espíritu Santo por que somos hijos de un mismo Padre. Parece, incluso a otros -que no son cristianos- algo ilógico, pero para nosotros no lo es, claramente sentimos que nos podemos comunicar. Y es un gran privilegio hospedar a hermanitos en casa, porque sinceramente, hemos hospedado “ángeles” sin saberlo y queda uno bien edificado y gozoso. Claro que también hay veces que no, pero también ha sido una oportunidad para hablar del Señor, pero este no es mi post, je,je, sino sólo mi comentario, creo que tendré que escribir un día sobre estas experiencias tal cual tú.
    El Señor te continúe bendiciendo.

  • 2 Claudia // Nov 24, 2007 at 6:49 am

    ¡Amén! hermano Alejandro.

  • 3 Alejandro Vazquez // Nov 24, 2007 at 8:59 am

    Jajaja! Gloria a Dios Hermana Claudia! Aleluuuuya

  • 4 Alejandro Vazquez // Nov 24, 2007 at 9:01 am

    Hola Isa, sin duda que muchas veces hemos hospedado angeles… y otra no, jejeje
    Como siempre hay de todo en esta viña
    Un abrazo

  • 5 Enrique C. // Nov 24, 2007 at 1:31 pm

    Amén mi hermano. Estoy de acuerdo con lo que tu dices. Sin duda que hay muchas muletillas evangélicas, sí amén, que te ayudan a veces hasta para salir del paso y demostrar tu “espiritualidad”. Gloria a Dios porque se levantan voces como la tuya hermano, que nos ayudan a reflexionar, amén, porque a veces ni siquiera nos damos el tiempo, gloooria, de saber el nombre de aquel que con tanto ímpetu llamamos “mi hermano”.
    Amén mi hermano arquitecto.

    Un abrazo 😉

  • 6 Alejandro Vazquez // Nov 24, 2007 at 3:45 pm

    Hola Enrique, Jeje! Mas o menos a eso me refería 😉 , son frases que se han convertido en interjecciones y ay de ti si no las usas.
    Aquí en Monterrey, si no las usas, NO ERES CRISTIANO.
    Yo en sí no rechazo el utilizar un Amen, o Gloria a Dios cuando considero que realmente va en el contexto y sentido de lo que quiero decir.
    Pero cuando las usan como muletillas me parece de lo mas deplorable.
    En TODOS los programas de radio que hay aqui los usan como metralleta y da pena ajena.
    “Porque hermano Gloria a DIos, el Señor, Aleluya, le va a sacar de su problema Amen”. Asi hasta llenar el tiempo aire…
    Esa era parte de la idea de mencionar en este post
    Un Abrazo

  • 7 Betty // Nov 25, 2007 at 6:06 pm

    Pasajero amigo mio!,concuerdo contigo y gracias por compartir tus vivencias.Creo que la koinonia es una de las maneras mas bellas de ser reflejo de Aquel que nos hizo uno en El.Lamentablemente vemos y pasamos de todo en el pueblo de Dios,sin embargo creo fervientemente en la hermandad cristiana,sobre todo para dar luz a los que no conocen al Señor.

    Un saludo fraterno hermano Pasajero! 🙂

  • 8 Alejandro Vazquez // Nov 26, 2007 at 8:43 am

    Hola Querida Amiga.
    Ciertamente que con el paso del tiempo nos percatamos más profundamente que la hermandad en Cristo y su práctica es un suceso milagroso, emanado solamente del amor de Dios derramado en los corazones de los que creen.
    Un abrazo!

  • 9 Carolina // Nov 26, 2007 at 10:33 am

    ¿pero cómo!?
    ¿dicen “Gloria a Dios”???
    ¿Qué no es: Gloria a Crissssstoooooo!??.

    Ya comienzo a desconfiar de sus enseñanzas herejes.

    Aleluuuuuya.

    Pd.
    La familia en Cristo la reconoces cuando se te viene la hecatombe encima. Ahí en medio del atolladero se reconoce quién te mira como herman@ y quien es herman@. Hermanearse o no…eso es cosa de costumbre.

  • 10 Alejandro Vazquez // Nov 26, 2007 at 11:24 am

    Hola Hermana Caro!
    Es que en Dios ya va Cristo incluido! Todavia soy trinitario!
    Ciertamente tengo algunos grandes amigos que son mis hermanos y han estado conmigo, y yo con ellos en todo lo posible.
    Un abrazo

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