La Voz en el Desierto

Un Oasis en la Soledad

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CONSTRUYENDO EN BABEL

August 27th, 2007 · 2 Comments

… En la Rutina Diaria y en la Iglesia 

Bitácora de Obra Nota N° 5

Hay un tema que está siendo cada vez mas recurrente en nuestro tiempo. Tiempo en que la bandera del multiculturalismo ondea -se supone- en las naciones mas ‘avanzadas’, y trae consigo mayor apertura e inclusión para los grupos humanos de diversas ‘razas’, nacionalidades, culturas, e idiomas. Aunque les he confieso que yo no creo que existan varias razas como se cree desde la postura evolucionista -solo creo que hay un genero de raza, la raza humana-, hago por esta única ocasión esta disección para mayor claridad y obligado por el entendimiento de este concepto de raza que se tiene a nivel general. En lo consecutivo lo aplicare como es de uso común.

Hoy es claro notar que, a pesar de las orientaciones que algunos organismos oficiales, y de lo que algunos organismos no-gubernamentales manifiestan, existe un creciente fenómeno que poco a poco esta provocando, o quiza evidenciando, fisuras y hasta grietas profundas en el conglomerado étnico que compone a los mosaicos sociales que hoy denominamos naciones, según el entorno geopolítico actual.

En diversas partes del mundo hemos podido notar fuertes reacciones, a veces sumamente hostiles contra las masas de inmigrantes que llegan a los países de mayor desarrollo en la búsqueda de un paraíso que han perdido en su propia tierra. Resulta obvia esta interacción dentro del contexto en que los inmigrantes tienen mayor tránsito hacia aquellas naciones bajo las cuáles sus pueblos han estado supeditados ya sea en el aspecto de dominio político, o de dominio económico, verbi gratia, el creciente número de migrantes mexicanos a los Estados Unidos como resultado de feroces políticas neoliberales de mercado que han consumido el agro mexicano, en una extraña sinergia con la patente corrupción y pésima administración de la clase política mexicana y los ejidatarios al respecto; situación que ha dejado en la miseria a cientos de miles de campesinos.

En contraste con esta situación, es lamentable encontrar la surrealista esquizofrenia del norteamericano wasp promedio  -léase white, anglosaxon, protestant, por sus siglas en inglés- que necesita y busca quien le realice labores que no estaría dispuesto a ejercer; y por otro lado aborrece y desprecia hasta la ignominia a quien suple tal necesidad y que no es de su especie o color-lo siento, aquí no use el término ‘raza’-.

Se los digo con conocimiento de causa, en mi trabajo hemos construído gran cantidad de plantas industriales para empresas transnacionales, la mayoría de ellas dirigidas para norteamericanos. Mi padecimiento de hipertensión sobrevino despues de vivir, o sobrevivir, durante un par de años, a una mutante caterva de la especie mencionada, en dónde las feroces políticas de desintegración sistemática de nuestro trabajo tuvieron efectos semejantes a lo que ocurre en la macroeconomía mexicana actual…!

Por otro lado, hace más tiempo, tuve una breve pero buena relación, con quien dirigía el colegio bíblico en que estuve estudiando. Relación adecuada dentro del contexto alumno-maestro nada más. Era un misionero norteamericano bastante dedicado y en un sentido era un buen ejemplo a seguir, en su entrega, formalidad y compromiso, hacía lo que le correspondía y mas todavía. Sin embargo, en el contexto del tema que nos ocupa lamentablemente aún poseía residuos innegables del viejo racismo sureño. El casó con una mujer mexicana, pero afirmaba que el no se casaría con una mujer que no fuera de ‘raza’ blanca, y creía que nadie debía de hacerlo, que el no creía en la mezcla de ‘razas’. Extraño para ser escuchado por quien esto escribe, quien es un buen ejemplo del híbrido mestizaje nativo-español, con piel de bronce y todo el kit mestizo incluído. 

También, aquel buen hombre, tenía un franca animadversión hacia los salvadoreños, no sé porque, mmm bueno, ahí teníamos uno estudiando que era un caso; y también tenía encono hacia lo que según el consideraba una característica ‘típica’ del mexicano, ‘la mentira’. Hoy puedo decir, que esa característica no es típica del mexicano, los gringos de marras con los que trabajé tenían una clásica doble cara con sus iguales, en su presencia todo era bromas y risas, y detras de ellos se tenían un odio visceral y malas tretas. En su descargo, he decir que eso no es algo típico gringo, ni mexicano, sino que habita, desde luego, en el corazón humano en general.     

Bien, sin embargo, esto que comento no es el tema en el cual quiero reflexionar un poco. En otro escenario mas cercano, les puedo decir que en la Obra de Construcción en la que estoy trabajando, y por sus características de obra de tipo ‘mundial’, participan extranjeros de todo tipo. En un recorrido o reunión cualquiera puedes encontrar aquí desde europeos: franceses, españoles, portugueses, alemanes, suecos, participan firmas norteamericanas y recien acaba de llegar un tailandés, además de algunos sudamericanos y del caribe: chilenos, puertoriqueños etc. No para ahí, del interior de la República Mexicana, viene mucho personal tecnico-administrativo y obrero de diferentes estados, del DF, Puebla, Tlaxcala, Jalisco, y un largo etcétera.

Como pueden ver, como si no fuera suficiente con lo apretado de los programas y costos, que es El Tema recurrente en construcción, hay un mayor enemigo a vencer que aún no le han puesto nombre, pero que se percibe en cualquier charla de trabajo, y que se deja sentir en las tensas relaciones humanas que han provocado desgaste, confrontaciones moderadas o veladas o pasividad artificial, y que se convierten al final del día, con toda intención y despues de un largo juego de póker mental, en costos para unos y en ganancias para otros. Es el embrión de la Xenofobia: el Odio u Hostilidad hacia los Extranjeros.

Por un lado resulta enriquecedor encontrar tanta afluencia de individuos experimentados en estos menesteres y que todos vengan con un mismo y claro propósito, hacer dinero a costillas de los demás, perdón, construir un sistema de transporte colectivo de corte ‘mundial’. Pero por otro lado, no dejó de sentirme extrañamente privilegiado al poder vivir un poco la tensa situación que, sin duda, se vivió en el babel bíblico despues de la confusión de las lenguas.

Además de los posibles prejuicios, perjuicios y cualquier situación con que cada quien venga de su país de origen, la situación se complica mas cuando entablas charla con algunos. No es todo malo, a veces se pone simpático el asunto; yo, con mi inglés champurrado, el sueco con un inglés casi incognoscible, el tailandés igual. Los franceses hablan español como Jacques Cousteau y el gringo que no habla español ni aunque en ello le fuera la vida.

Sea como fuere y a pesar de los pesares, y de todos los choques transculturales habidos y por haber, estamos terminando, por lo menos yo en mi tramo. Aunque los franceses, chilenos, españoles, alemánes  y demás se expresan muy mal de los mexicanos, y los mexicanos se expresan mal de todos, hay un punto de inflexión que nos une, pero que a la vez paradójicamente nos divide: Proteger los intereses de las empresas a las que pertenecemos. Quizá si en Babel se hubieran establecido los voraces contratos bajo los cuáles todos nosotros nos regimos aquí, la Torre no se hubiera quedado a medias como quedó.

Lo más significativo de notar es eso, que ciertamente aunque cada uno de los individuos esta ‘parado’ en ‘su verdad’, y resulta toda una novela que podamos llegar a acuerdos y compromisos sin quejas, contrapuntos, deslindes, provocaciones, malas tretas y otro largo etcétera, los objetivos finales se estan cumpliendo a cabalidad, en cierto sentido, y pensandolo fríamente -obligado a hacerlo por mi responsabilidad última en que todo salga bien, pues si algo sale mal yo puedo ir tras las rejas-; resulta en un gran BENEFICIO para el proyecto en sí, y para mí!, que la pluralidad de ideas, observaciones, perspectivas, y francas disenciones entre todos los involucrados terminen por lograr un mejor proyecto, que tenga cabal cumplimiento con los requerimientos de calidad, criterios y normas de orden mundial y local según lo establecido.

Redundando, la pluralidad, y aún la franca adversidad, cuando existen, pero se tiene un objetivo común, se convierten no en un obstáculo, sino en un medio para asegurar un mejor cumplimiento de los objetivos finales. Aún así, sería sumamente valioso que pudieramos encontrar entonces, en el otro, un espejo nuestro, y que la disensión pertinaz corresponda exclusivamente a los conceptos técnicos de construcción y sus procesos, dejando de lado el árido tema de la xenofobia y en las características nacionales o particulares de algun individuo extranjero.  

Este concepto, reflexionandolo en el contexto eclesiástico desde una perspectiva meramente humana, nos indica una pauta en la que podemos encontrar una verdadera unidad y sinergia. No es que todos debamos pensar lo mismo siempre, ni que debamos seguir las mismas prioridades, ni que haya una sola forma de hacer las cosas, sino que en la diversidad, en la extensión de ideas contradictorias, es posible lograr el cumplimiento del propósito de nuestra existencia como iglesia.

Pablo lo dijo mas fácil, somos miembros de un cuerpo, y como tal, cada uno debemos de hacer lo que nos corresponde, ejerciendo la razón de nuestro ser, en los límites extremos de nuestras prioridades y perspectivas es donde se marcan los límites del ‘área de juego’ en donde la iglesia puede ejercer su libertad de acción en amor.

La gran diferencia con mi experiencia laboral es que allá las cosas se tienen que hacer por una ley mayor, establecida en implacables cláusulas contractuales; por el contrario, acá en la iglesia, hay un causal aún mayor, contrario a la ley que es la gracia, en dónde el amor que nos constriñe puede hacerse manifiesto en la aceptación del otro aunque no piense igual que yo, en la interacción continúa en acciones aparentemente contradictorias pero que nos dan estabilidad y fortaleza. En dónde la unidad en la pluralidad es una verdadera realidad, por el Espírirtu de Dios que se nos ha sido dado. Cuán necesario es, entonces, que podamos hacer del amor, esa palabra tan trillada, pero tan poco ejercida, nuestro medio de acción, nuestra motiviación, nuestro vínculo perfecto.

La Voz en el Desierto

Tags: BITACORA DE OBRA · IGLESIA · PERSONALES · REFLEXION

2 responses so far ↓

  • 1 Betty // Aug 28, 2007 at 12:52 am

    Alejandro,que buen post hermano!! Muy bueno!! Al ser hispana viviendo en los Estados Unidos,me identifico muchisimo con lo que dices.Definitivamente la unidad del cuerpo de Cristo es un area en la cual hay que esforzarze y aprender mucho mas.En nuestra congregacion hay unas 17 nacionalidades,diferentes contextos sociales y culturales y con formacion cristiana diversa,es dificil muchas veces lograr compaginar entre tantas expectativas diferentes,pero a pesar de uno que otro problemilla,es hermosa la cosecha de flores que se puede lograr para El en un jardin tan diverso, Su cuerpo!!.

    Bendiciones!!

  • 2 Alejandro Vazquez // Aug 28, 2007 at 2:44 pm

    Hola Betty, Gracias por tu comentario! 🙂
    Sin duda tu iglesia es un buen ejemplo de la unidad que el cuerpo de Cristo puede tener en la pluralidad, en el carácter heterogéneo de todos sus miembros, siendo de tantas nacionalidades como son.
    Aunque tambien creo que, además, el sentir de estar en otro país diferente al del origen puede funcionar como un buen aglutinante.
    Los frutos del Espíritu estan en el florecimiento de la cosecha que mencionas.
    Bendiciones…!

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