La Voz en el Desierto

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APOCALYPTO, Una Opinión Alterna

February 5th, 2007 · No Comments

Sin duda alguna el filme Apocalypto de Mel Gibson ha atraído las miradas de propios y extraños en torno a su enfoque particular acerca de la escatología maya.

Hoy por hoy, nuevamente Gibson se ha ganado los aplausos de algunos y ha levantado ámpula en otros. Su visión acerca del final de la civilización maya ha levantado detractores que se han desgarrado las vestiduras porque se representó a los mayas como sumamente sangrientos y opresivos, cuando ciertamente también la civilización maya escaló la grandeza de la sabiduría humana en su conocimiento astronómico, númerico, y en sus complicados sistemas de construcción y de creencias.

Voy a procurar no caer en el cliché típico, pues para mí resulta muy transparente el propósito de Gibson de acentuar el tema del fin de una civilización y el inicio de otra.

Tratando de interpretar un poco el sentido que Mel Gibson reflejó en su reciente producción cinematográfica, y conociendo su antecedente personal de pertenecer a una fracción sumamente ultraconservadora de la iglesia romana. Resulta evidente que Gibson decidió acentuar las causas del ‘porque’ era necesario que una civilización como la maya pereciera, en contraposición con el nuevo inicio que sería dado por la llegada del mensaje evangélico y la cultura europea, mensaje que lamentablemente fue grabado con sangre y fuego en los corazones de los habitantes del México Antigüo.

Ciertamente Gibson falla en algunos puntos, principalmente en asentar cuál era la cultura prevaleciente al momento de la conquista. Pues, sin duda, la civilización que el debió retratar en su caída debió ser el imperio azteca, pues los aztecas habían desarrollado su imperio alrededor del año 1300 d.C, y se encontraban en su esplendor y mayor dominio al momento de la conquista. En contraste, la cultura maya había visto su máximo desarrollo, esplendor y debacle con una antelación de casi 500 años atras de la cronología histórica reflejada en el filme.

Pero el centro de su mensaje, no parece descabellado en cierto sentido, ciertamente hay vestigios irrefutables de que, en su esplendor, tanto los mayas, como los aztecas llegaron a ser sumamente feroces y depredadores con su entorno humano y ecológico.

Ambos cayeron en la tiranía como pueblo dominante, llegaron a provocar un fuerte desequilibrio en el ecosistema que rodeaba sus cuidades, trajeron a la esclavitud miles de individuos y pueblos enteros, y también, tal como lo refleja la película, llegaron a considerar a los sacrificios humanos como el medio sagrado por excelencia para alcanzar el favor de sus dioses.

Gibson parece enfatizar que era necesario que esta barbarie llegará a su fin, y que la conquista fue un propósito divino para erradicar tales culturas y prácticas y sembrar, con la venia de los reyes católicos, una nueva fe que logrará sacar a estos pueblos de la situación prevaleciente.

En cierta medida, puede no parecer del todo descabellado, pero resulta lamentable que una oportunidad histórica, única y coyuntural de sembrar la verdadera semilla de la fe en los múltiples habitantes del nuevo continente, como lo fue aquella, fue deformada en su total magnitud, atrayendo los pueblos no al Cristo vivo de las Escrituras sino hacia un Cristo construído en las tradiciones y prácticas creadas en desapego a la fe bíblica por la iglesia de Roma.

El cristo español, como dijo Antonio Machado en su poema La Saeta, y Serrat en su canción, no es el que anduvo en la mar, sino un `cristo` que aun esta por desenclavar, un Cristo con sangre en las manos y en perenne agonía. El cristo del crucifijo, el del filme La Pasión, el de la tradición, el cristo muerto, el irresurrecto.

Esto no le resta mérito a la magnitud, visión y fortaleza de los hombres que llegaron a estas tierras para transformar el nuevo mundo. La grandeza de los reyes católicos, la elección y coyuntura aprovechada por el pueblo espàñol, la vision y entrega de Colón, Cortés y todos los que siguieron sus pasos. Aunque hubo muchos vividores y rapaces que desde luego hicieron de las suyas.

Sin embargo, era deseable y necesario que el Cristo que debería ser traído fuera el verdadero Cristo vivo, el de la Escritura, el Resucitado, un Cristo que no es sembrado a Sangre y Fuego, por imposición u obligación, sino por amor, Cristo el que murió por todos y puede habitar en el corazón de los hombres que creen y se entregan a El por la fe.

La Voz en el Desierto

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Trailer del filme de Gibson

LA SAETA
Poema de Antonio Machado
Canta- J.M Serrat

Dijo una voz popular:
quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
A Jesús el Nazareno?

Oh, La Saeta al cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar.

Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz

Cantar de la tierra mía,
Que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fé de mis mayores.

Oh, no eres tu mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero
sino el que anduvo en la mar?

Tags: ANALISIS · CINE

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